lunes, 1 de octubre de 2012

SIERRA DE GATA ( Cáceres )



SIERRA DE GATA
Hablar de esta comarca es reconocer la amabilidad de sus gentes, relatar el día a día en el dialecto  

local, oír el rumor del agua cristalina erosionando los torrentes de los escarpados valles antes de 

estancarse en las numerosas piscinas naturales, oler los aromas entremezclados del brezo y la jara, 

ver el sosegado planeo de los imponentes rapaces, paladear los afamados caldos de viñas cultivados 

en sistemas abancalados, sentirse perdido en las dehesas de robles, encinas y alcornoques, o 

recolectar el fruto del verdeo que, una vez prensado, licua los mejores aceites.

En suma, es un paisaje puramente rural y agrocultural, típico de la sierra donde el tiempo parece 

detenerse y las horas no cuentan. Despertar con un nuevo sol radiante (sol de invierno), ver la cúpula 

celeste repleta de estrellas en las noches estivales, empaparse con la lluvia, el paseo diario, la caza 

ancestral, el salto de la trucha bajo un bosque galería, el tipismo de sus pueblos, las labores 

artesanales tradicionales, la cocina casera...

La Sierra de Gata ocupa el rincón más noroccidental de Extremadura con paisajes de belleza 

sobrecogedora del olivar que produce un extraordinario aceite, al viñedo con su excelente vino, a los 

bosques autóctonos en las cabeceras de los valles (abedul ibérico, acebo, enebro, encina rupícola y 

roble melojo), contrastan con laderas de pinares y con las encinas y alcornoques de tierras bajas.

Desde el castillo de Trevejo divisas las sierras de Garduño, San Pedro, Albilla y Cachaza acompañado 

de viñedos, olivos, robledales y pastos.

La Sierra de Gata te invita a conocerla a través de la huella de los antiguos caminos empedrados, cañadas y cordeles que recorren valles o laderas, ascendiendo a lo alto de los puertos permitiendo conocer su paisaje y emblemáticos parajes, observar especies animales y vegetales.
La comarca es un territorio de enorme riqueza natural, caracterizada por la diversidad y complejidad de las formas que, con gran belleza, la madre naturaleza ha moldeado sobre estas tierras para disfrute de sus habitantes.
La Sierra de Gata, está formada por un conjunto de amplios valles y repliegues, con algunos picos de considerable altura, es un escalón natural entre la altiplanicie salmantina y la llanura cacereña, presenta en sus alineaciones montañosas centrales las cotas más elevadas: el Jálama (1.492 m), la Jañona (1.367m) y la Bolla (1.519 m). Comprende también otras sierras menores, como la sierra de los Angeles (1.076 m), que enlaza con Las Hurdes; la sierra de la Malvana (1.096 m), ya en los límites con Portugal o la sierra de Santa Olalla (860 m), la más meridional de todas. Cuya protección medioambiental resultaría deseable bajo la figura de un parque natural que englobase también el excepcional valle del río Arrago, el entorno de La Cervigona, incluido el embalse de Borbollón con su isla que alberga una extensa colonia de avifauna.
La abundancia de precipitaciones (incluso superiores a los mil milímetros anuales) determina en la comarca un clima mediterráneo subhúmedo, con algunos enclaves atlánticos. Domina así el paisaje de Gata las extensas masas de roble melojo (Quercus pyrenaica) enriquecidas con otras especies como el castaño (Castanea sativa), el roble carvallo (Quercus robur = Quercus pedunculata) y el alméz (Celtis australis). Por debajo de los 800 metros de altitud aparecen las típicas formaciones de bosque mediterráneo, es decir, alcornoques (Quercus suber) y encinares (Quercus rotundifolia), entremezclados con madroños (Arbutus unedo), jaguarzos (Halimium ocymoides), brezales (Erica arborea y E. Australis), jarales (Cistus ladanifer) o cornicabras (Pistacia terebinthus). Existen grandes extensiones de pino (Pinus pinaster) y algo menor de eucaliptos , que ocuparon lo que antiguamente fueran robledales y alcornocales. Muchas de las laderas cultivadas con pinos y eucaliptos han quedado arrasadas y desprotegidas ante la erosión de los incendios.
En la comarca de Sierra de Gata se han inventariado y catalogado más de 200 especies de vertebrados, concentrados principalmente en las áreas de bosque mediterráneo autóctono (encinar, alcornocal y robledal) que aún perviven intactos en zonas de la sierra.


La comarca serragatina se ha convertido en uno de los últimos reductos ibéricos para algunas especies 

que encuentran en los bosques mediterráneos el hábitat idóneo para constituir colonias nidificantes y 

sedentarias, algunas de enorme importancia.

Podemos escuchar, esporádicamente, el aullido de los últimos Lobos(Canis lupus) que viven en la 

Península Ibérica.

Cierta es la presencia inconfundible de la huella del Lince Ibérico (lynx pardina), del Tejón (Meles 

meles), el Turón (Putorius putorius), el chapotear de la Nutria (Lutra lutra) y el dormilón Lirón Careto 

(Eliomys quercinus).

Pero lo asombroso es ver planear el ave rapaz más grande de Europa occidental el Buitre negro 

(Aegypius monchus), junto al águila más grande de la península, el Águila real (Aquila chrysaëtos).

La Cigüeña negra, las Grullas, el Milano Real, el Martín pescador, el Lagarto ocelado, la Lagartija 

colirroja, el Eslizón tridáctilo, la Culebra de escalera, la Víbora hocicuda y Tritón jaspeado son otras de 

las joyas que esconde esta hermosa tierra.

Entre las especies más abundantes de flora, la Jara (Cistus ladanifer) y el Cantueso (Lavandula 

stoechas), merecen una mención especial por ser los más representativos de la comarca serragatina. 

En primavera tapizan nuestras sierras con sus colores (blanco y morado) y aromas, tan característicos 

de la comarca.

En este espacio destacan una serie de elementos singulares, por considerarse endémicos, tener un 

interés particular para la zona, estar en peligro de extinción o representar poblaciones relictas:



  • Quercus robur o Carballo (especie de roble), que encuentra en la cabecera del Árrago las condiciones necesarias para su existencia.
  • Ilex aquifolium o Acebo, especie en peligro de extinción y protegida en el ámbito nacional.
  • Acer monspessulanum o Acer de monspelier, especie de arbusto típico de suelos ácidos del Oeste español.
  • Sorbus latifolia o Serval, árbol de la familia de las rosáceas.
  • Celtis australis o Almez, árbol de la familia de las ulmáceas.
  • Corylus avellana o Avellano, que crece de forma silvestre.
  • Betula celtiberrica o Abedul, resiste en las mismas condiciones que el acebo.
  • Ulmus glabra u Olmo, ocupa los sotos en base a sus necesidades hídricas.
  • Thymus Chamaespititium o Tomillo, endémico del Oeste español



6 comentarios:

  1. Como siempre, preciosos marcapáginas e interesantes y entretenidas explicaciones.
    Saludos

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  2. A medida que iba leyendo se me acumulaban las sensaciones, ver volar un buitre negro, esos encinares y esos picos..... que maravillas de lugares por conocer.
    Un saludo,Pini.

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  3. Desde hace tiempo tengo pendiente un viaje para conocer Extremadura, y estos mps me recuerdan que no debo posponerlo mucho más.
    Un abrazo

    Justa

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  4. Menudos recuerdos de esta zona!!!.
    Uno se los pueblos más interesantes es San Martin de Trevejo, por su arquitectura popular y los típicos canalillos de agua que pasan por el centro de la calle.

    Saludos

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  5. Ya quedé en su día completamente enamorado de la región extremeña. Sé que cualquier lugar existente en ese bello lugar puede ser visitado eligiéndolo con los ojos cerrados.
    Naturalmente, todo es naturaleza a raudales.
    Seguro que es alucinante aunque no haya tenido la oportunidad de visitarlo previamente.

    Saludos.

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  6. Que sensação gostosa de sentir esse lugar ao ler lentamente a sua entrada... bonitos marcadores!!!

    Beijo carinhoso.

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