viernes, 9 de noviembre de 2012

PECES DE AGUA DULCE





El número de peces continentales que habitan la Península Ibérica es variable según el autor que se consulte, debido a que algunos incluyen especies de estuario, más asociadas a aguas salobres que a las verdaderamente dulces, lo que no es admitido por todos.
Según esta lista, actualmente serían 72 las especies de peces dulceacuícolas (estrictos o parciales) peninsulares, de las cuales 19 son alóctonas (han sido introducidas por el hombre). De las 53 restantes (todas autóctonas), 19 son endémicas de la península y otras dos son endémicas de la península y el norte de África. Es decir, aproximadamente el 40% de las especies piscícolas naturales de los ríos ibéricos no aparecen en ninguna otra parte del mundo, lo que da idea de la singularidad de nuestra fauna piscícola. Si no tuviéramos en cuenta aquellas especies (dulceacuícolas parciales) que no mantienen poblaciones estables en agua dulce y cuya biología depende en gran medida del medio marino (Sygnathus abaster, Dicentrachus labras, D. punctatus y todas las especies de las familias Mugiliadae, Gobiidae y Pleuronectidae), el porcentaje de endemismos ascendería al 51% de las especies nativas.
Esta riqueza natural está seriamente amenazada hoy en día. Contaminación de las aguas, canalizaciones, extracciones excesivas de agua para riego o consumo urbano e industrial, construcción de embalses y minicentrales hidroeléctricas, extracción de gravas, introducción de especies alóctonas, contaminación genética, furtivismo, sobrepesca, etc, son actuaciones de origen humano que perjudican enormemente a las poblaciones de peces, llegando en algunos casos a extinguirlas. Todas ellas tienen importancia y, dependiendo del caso, hasta las a priori menos lesivas pueden resultar exterminadoras.
La fecha de las que podrían ser denominadas introducciones históricas en la península (carpa, carpín y tenca) es tema de controversias entre los diferentes autores. Para unos, la carpa (Cyprinus carpio) y el carpín o pez-rojo (Carassius auratus) fueron introducidos por los romanos, que los utilizaban como elemento decorativo, en estanques, y quizás también gastronómico. Un segundo impulso a su expansión lo dio la necesidad de contar con pescado fresco en los monasterios medievales del interior, lo que permitiría complementar la dieta de hortalizas con que los clérigos cumplían el precepto de abstenerse de comer carne de pelo o pluma durante la Cuaresma. Esta podría ser también la explicación a la introducción de la tenca (Tinca tinca).Otros autores en cambio, admiten que la carpa y el carpín fueron introducidos en Europa por los romanos (siglo I), pero postergan su introducción en la Península Ibérica al siglo XVII. Sea como fuere, hoy en día estas tres especies pueden ser encontradas en la práctica totalidad del territorio peninsular, y su carácter alóctono es generalmente desconocido por la población.
Sobre 1900 se introdujeron en la península dos salmónidos procedentes de Norteamérica, la trucha arco-iris (Onchorhynchus mykiss) y el salvelino (Salvelinus fontinalis), así como un ciprínido centroeuropeo, el gobio (Gobio gobio). De este último se cree que se importó con la finalidad de criarlo para servir de alimento a las truchas en piscifactorías.
Algo más tarde, allá por 1910, se realizaron experimentos de aclimatación, en las aguas cerradas del lago de Banyoles (Girona), con varias especies: trucha arco iris, gobio, gardí (Scardinius erythrophthalmus), brema (Abramis brama), alburno (Alburnus alburnus), locha de estaque (Misgurnus fossilis), cacho dorado (Leuciscus idus y Leuciscus souffla). De éstas han establecido poblaciones las tres primeras especies, desapareciendo al parecer las restantes.
La introducción del pez-gato (Ictalurus melas), aunque menos contrastada, también parece datar de principios de siglo, siendo el lago de Banyoles (en Gerona) el primer lugar donde se introdujo.
En 1921, y con el fin de combatir las plagas de mosquito transmisoras del paludismo, la Administración importa de Norteamérica la gambusia (Gambusia holbrooki), con fatales consecuencias para dos especies autóctonas en peligro de extinción, los endémicos fartet (Aphanius iberus) y samaruc (Valencia hispánica), este último considerado uno de los dos peces del planeta en mayor peligro de extinción según la UICN*.
En abril de 1949 el Servicio de Pesca Continental, Caza y Parques Naturales (SPCCPN) trajo 50000 huevos embrionados de lucio (Esox lucius) desde Francia a la piscifactoría de Aranjuez. En diciembre liberó 255 adultos del mismo origen al río Tajo. Todo ello previo informe favorable del ingeniero Velaz de Medrano.

El SPCCPN, en 1955, lleva a cabo una suelta piloto de perca americana o black-bass (Micropterus salmoides), tras ser criada y estudiada en la piscifactoría de Aranjuez, y también introduce la trucha de fontana o salvelino (Salvelinus fontinalis) y el salvelino alpino (Salvelinus alpinus) en Ibones y estanques pirenaicos y en algunos embalses del centro peninsular. De la persistencia de esta última especie no se han encontrado pruebas, por lo que se la supone extinguida.
En 1968 fue introducido por primera vez, en el río Tormes, el hucho o salmón del Danubio (Hucho hucho), de manos del SPCCPN, con fines deportivos, para la pesca con caña.
En 1971 el SPCCPN fue sustituido por el ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza). El cambio de entidad administrativa fue acompañado de un cambio de actitud hacia la Naturaleza. Se frenó la política que fomentaba la introducción de especies alóctonas, aunque desde entonces se cultivan y dispersan las especies exóticas que gozan de mayor aceptación entre el colectivo de pescadores: carpa, tenca, trucha arco-iris, black-bass y lucio.
A finales de los años 70 se introdujo, al parecer legalmente, la lucioperca (Stizostedion lucioperca) en el embalse de Boadella (Girona), de modo experimental. Posteriormente, en 1990, ha sido citado en el embalse de Mequinenza y bajo la presa de San Lorenzo de Montgay (Lleida), probablemente como consecuencia de introducción ilegal.
En la primavera de 1974 el alemán Roland Lorkowski, nacido en Colonia en 1953, doctor en biología y especializado en ecosistemas y peces de agua dulce, tomó por su cuenta y riesgo la decisión de introducir de forma ilegal 32 alevines de Siluro (Silurus glanis) a través de la frontera de La Junquera alegando que iban a servir de cebo vivo para la pesca del lucio. Horas más tarde fueron liberarlos en la desembocadura del río Segre en el Ebro, cerca de Mequinenza. Los intentos de justificación de esta introducción, publicados incluso en alguna revista de pesca ("Caza y pesca" nº 548), carecen de todo rigor científico.
La mayoría de las restantes introducciones de peces alóctonos, parecen haber sido llevadas a cabo por particulares bienintencionados pero ignorantes. Por lo general, se trata de personas amantes de la Naturaleza, pescadores en muchos casos, que creen hacer un bien al soltar peces en un río o embalse, sea cual sea su especie y origen, desconociendo que lo que probablemente estén haciendo sea provocar un desastre ecológico. Actitudes similares, han potenciado la expansión del tristemente célebre cangrejo rojo o de las marismas (Procambarus clarkii), calificado por los expertos como "ecológicamente indeseable en nuestras aguas". Fruto de estas introducciones particulares parece ser la presencia, en aguas peninsulares, de las especies alóctonas que nos quedan por mencionar.
El gardón o rutilo común (Rutilus), frecuente y abundante en Europa y buena parte de Asia, ha sido introducido en la Península Ibérica, aunque en unos pocos lugares (río Llobregat, canal de Urgel,...). El fúndulo llamado también pez momia o sapillo (Fundulus heteroclitus) es originario del Este de Norteamérica y actualmente se le encuentra en el Suroeste de la Península Ibérica. Existe una cita del siglo pasado, cercana a Sevilla, que posiblemente corresponda a esta especie. Es posible que llegara hasta la península como "polizón" en algún barco. La perca europea (Perca fluviatilis), común en Europa, ha sido introducida en el embalse de Boadella (Girona), que al perecer es el único enclave ibérico en el que habita. El pez-sol (Lepomis gibbosus) es otra especie originaria de Norteamérica que ha sido introducida en la Península Ibérica, no estando clara la fecha de su introducción. Finalmente, el chanchito (Cichlasoma facetum) es un cíclido originario de Sudamérica, muy utilizado en acuarios, que se ha aclimatado a las aguas del sur peninsular como consecuencia, probablemente, de la suelta de ejemplares que fueron importados para acuariofilia. La primera cita peninsular data de principios de los años 40, en Portugal, pero recientemente se ha comenzado a expandir con gran fuerza. En la actualidad nuevos peligros como el mejillón cebra del Mar Caspio y Mar Negro (Dreissena polymorpha), el jacinto de agua o camalote originario del Amazonas (Eichhornia crassipes), el cangrejo australiano (Cherax destructor),... se ciernen sobre nuestras aguas.


6 comentarios:

  1. Hola Pini. He visto tus tres últimas entradas. Todas me parecen estupendas. Estos últimos marcadores son interesantes porque en cada uno hay tres peces y para ser pequeños se observan bien sus detalles.
    No tengo claro si los marcadores tienen medidas estandar o bien cada autor utiliza sus medidas.
    Un abrazo. Sonia.

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  2. Diferentes marcapáginas, Pini, a lo que se acostumbra a ver en tu blog. Me gustan por su sencillez.
    Un abrazo

    Justa

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  3. Menuda pesca que has hecho. Y como siempre muy didáctico.

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  4. Um relato muito interessante... inclusive cita o nosso querido Amazonas...
    Lindos marcadores de espécies piscianas...

    Feliz fim de semana.
    Beijo e uma flor.

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  5. muy buena marcapagina de peces
    hay algunos que no conocía
    saludos

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  6. Vamos, el camarote de los Hermanos Marx pero en peces y otras especies alóctonas.
    Es lo de siempre, falta de conciencia e ineptitud de una administración ignorante y demasiado neófita en temas medioambientales.

    Saludos.

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