domingo, 6 de octubre de 2013

CANTABRIA. Asociación de Turismo Rural de Cantabria

Marcapáginas editados por la Asociación de Turismo Rural de Cantabria. En realidad son sólo tres marcapáginas que tiene distintos diseños por el anverso y el reverso, por lo que pueden parecer seis marcapáginas distintos. Desconozco si se han editado más; yo sólo tengo estos tres.



Con un paisaje variado y bello y una climatología pocas veces extrema, los cántabros vivimos muy vinculados a la naturaleza y no sólo porque muchos la tengan como medio de vida, sino porque todos la disfrutamos. No se dirá que el turismo interior se inventó aquí en Cantabria, pero sí se puede afirmar que fueron los propios cántabros los primeros que disfrutaron de su tierra y su paisaje. Ya en los años cincuenta, antes de aquella generación del seiscientos, cada domingo de verano las líneas de autobuses y los ferrocarriles que iban a las playas se abarrotaban de gentes que sabían apreciar lo que tenían. 
Y no sólo fueron las playas, fueron también los bosques, la pesca, la caza, los deportes de montaña, la búsqueda de una iglesia románica, el querer descubrir una cueva con pinturas prehistóricas, el gusto por una gastronomía modesta pero sabrosa o, simplemente, esa afición bien económica, sencilla, que es el caminar, no pasear, sino caminar; que se sabe de más de un reinosano que, en un día de ocio, se puso a andar y llegó hasta Santander. 
Vivir en Cantabria, pues debe significar fundirse con el paisaje, exprimirlo y respetarlo y sacarle el jugo en cualquiera de las muchas formas que esto es posible. No es esta tierra para el viajero que busca un rincón donde pasar sus vacaciones dormitando; ésta es tierra para buscar, caminar, preguntar a un paisano dónde comprar unas bonitas albarcas talladas a mano o quién es aquel que dice haber visto al oso por los altos de Sejos; tierra para disfrutarla activamente. 




Cantabria tiene un paisaje bellísimo con mil verdes casi inconcebibles fruto de muchos días de lluvia, días brumosos, grises e incluso desapacibles. Lo uno exige lo otro y ésa es, probablemente, una realidad profunda que tampoco hay que olvidar a la hora de "vivir en Cantabria".
Más de 200 kilómetros de costa con más de 100 playas y una cadena montañosa con cumbres que superan los 2.500 metros de altitud,Cantabria es una tierra para disfrutarla activamente .
Si  nos alejamos de la costa y vamos a la montaña, hay que empezar dejando bien claro que la zona occidental de la provincia tiene mucho más que ofrecer gracias al macizo de los Picos de Europa y a la reserva nacional de Saja. Los Picos de Europa son el reino de la alta montaña, del alpinismo, del parapente, de las excursiones ecuestres y de alguna otra modalidad deportiva como la bicicleta de montaña. Todo ello puede practicarse por cuenta propia o con el apoyo de alguna organización del tipo de las escuelas al aire libre instaladas en la zona de Liébana. Las estribaciones de los Picos de Europa y los montes de Saja son ideales para el senderismo y la búsqueda de ese conocimiento que ofrece el contacto con la naturaleza.


En la reserva de Saja se pueden ver jabalíes, corzos, venados y liebres, además de varias aves como la sorda, la perdiz o la tórtola. El urogallo también habita estos bosques, pero para que no desaparezca es una especie vedada.
Los ríos de Cantabria, casi sin excepción, están poblados de truchas y, algunos, de salmones, aunque en los últimos años algunas epidemias hayan hecho estragos en estas especies. 
La orografía de esta Comunidad Autónoma queda determinada por la cordillera Cantábrica; por ello, y aunque el término hoy ha caído en desuso, durante siglos se denominó a estas tierras, simplemente, La Montaña.

La mayor parte de Cantabria es un conjunto de laderas y colinas que van perdiendo altura a medida que se aproximan al mar. Tan sólo la parte central de la región sobrepasa la línea de cumbres y se extiende hacia el sur en torno al río Ebro, que discurre por entre las estribaciones de la cordillera Cantábrica adentrándose en las tierras meseteñas. El relieve más abrupto y también el que contiene las máximas alturas se encuentra en el macizo oriental de los Picos de Europa, situados en el límite con el Principado de Asturias. Allí, Peña Vieja, con sus 2.613 metros, es la cumbre más alta de Cantabria.
Este panorama de relieve se completa con los valles fluviales, cuyos ríos, a veces en profundos tajos, cortan perpendicularmente la cordillera Cantábrica para abrirse paso hacia el mar. De oeste a este, los principales ríos de Cantabria son: Deva, Nansa, Saja, Besaya, Pas, Miera, Asón y Agüera. A éstos debe añadirse el Ebro, cuyos primeros kilómetros de su largo recorrido discurren por tierras cántabras, dede su nacimiento en Fontibre, muy cerca de Reinosa. En tierras de Cantabria el río Ebro queda retenido mediante la presa de Arroyo, dando lugar a un embalse que ocupa una superficie de 60 kilómetros cuadrados y que se reparte entre el territorio de Cantabria (el 70%) y el de Burgos (el 30% ).


La costa resulta particularmente variada al ofrecer tres tipos de formaciones geomorfológicas que se alternan a lo largo de todo el litoral: los acantilados, los estuarios y bahías y las playas. Las formaciones más espectaculares de acantilados se encuentran en Santoña, en Oriñón y en torno a las rías de Tinamayor y Tinamenor.
El estuario es la forma natural en que desembocan los ríos cántabros al mar. Algunos ven ampliadas sus desembocaduras en extensas bahías, como las de Santander y Santoña y, en menor medida, en la de San Vicente de la Barquera.
El Litoral cántabro tiene más de 100 playas de muy diferentes tamaños, que van desde los 5 kilómetros de la playa de La Salvé en Laredo, hasta las escasas decenas de metros de algunas pequeñas calas. En todas ellas predominan las arenas finas que en algunas ocasiones, como en Oyambre, declarado Parque Nacional y, sobre todo, en Liencres, dan lugar a sistemas de dunas en mayor o menor grado de regresión.
La mayor parte de las tierras de Cantabria están bajo la influencia de un clima oceánico o atlántico, cuyas dos principales características son la de disponer de un régimen de temperaturas suaves y templadas, con una limitada oscilación térmica, y la abundancia de lluvias repartidas a lo largo de todo el año, con máximos en invierno. De este modo, en Santander la temperatura media del mes más frío (febrero) está en torno a los 9 grados centígrados; la temperatura media del mes más cálido (agosto) se suele aproximar a los 20 grados centígrados y las precipitaciones totales anuales superan los 1.100 mm.
Partiendo de estos datos, que con ligeras variaciones podrían aplicarse a toda la franja litoral, cabe señalar que, a medida que se avanza hacia el interior, las temperaturas resultan más contrastadas, con inviernos algo más fríos y veranos ligeramente más calurosos. Al alejarse de la costa también aumenta la pluviosidad, salvo en la zona de Liébana, en torno a Potes, donde se produce un microclima de montaña con tan sólo 700 mm de precipitaciones anuales.

A todo esto debe añadirse que en las zonas más altas los inviernos son largos y las nevadas frecuentes, con lo que es posible hablar de áreas cuyos rasgos climáticos se aproximan mucho a los denominados climas de montaña.
El clima húmedo y templado de las tierras de Cantabria favorece la existencia de una abundante vegetación arbórea y de praderías naturales que son, sin duda, las formas más características de la flora de la región. Las especies de árboles más frecuentes son las propias del bosque atlántico caducifolio: robles, hayas, castaños, tilos, olmos, fresnos, avellanos o arces. Este tipo de vegetación se degrada a medida que aumenta la altitud, transformándose en matorral o en monte bajo.
Las praderías naturales tienen una distribución irregular pues, aunque es cierto que predominan en el área costera, también se encuentran a lo largo de todos los valles, e incluso en las zonas altas de la cordillera, en los llamados pastos de altura o pastos de puerto. A estas formas de vegetación autóctona deben añadirse dos especies de repoblación, el eucalipto y el pino, que, sin negar su valor económico, han desplazado en muchas zonas a la vegetación propia de la región, deteriorando el equilibrio ecológico y, desde luego, eliminando biotopos propios de muchas especies animales e incluso de vegetación de sotobosque.

Los textos están sacados de la página web: www.at.unican.es/- rafa/naturaleza.htm y en ningún caso mi intención ha sido el apropiarme de ellos, sino sólo el que sirvan para promocionar el turismo de naturaleza en esta bella región española.


  
 
   Cantabria, Cuando las nubes oculten el sol






21 comentarios:

  1. Que puedo decir yo, solo se me ocurre darte las gracias por hablar tanto y tan bien de mi tierra.
    Un abrazo.

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    1. Para los que amamos la naturaleza, no hay otra forma de hablar de Cantabria, que no sea así, pues es una tierra maravillosa.

      un abrazo

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  2. Um precioso lugar que tenho imensa vontade de conhecer...

    Beijos.

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    1. Si alguna vez- espero que sí - visitas estas tierras, te aseguro que no te arrepentirás.
      Beijos

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  3. Hermosos paisajes de una tierra hermana

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    1. La Naturaleza no conoce fronteras; es el hombre el que la divide en provincias, regiones, países, etc.
      Saludos

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  4. En Asturias siempre te sientes como en casa.. No me canso de ir.. Muy chulos los marcapáginas.. Un saludillo..

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  5. Bueno, no sé si te habrás equivocado al escribir el comentario y has puesto Asturias, en vez de Cantabria, o es que te ha parecido lo mismo, pues en realidad, la naturaleza se muestra con idéntico esplendor en ambas regiones.
    Saludos

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  6. Esa preciosa naturaleza que se muestra en los marcapáginas es propia de toda la zona norte. Lo que sí me extraña es ese pequeño templo de estilo griego, acolumnado, que desconozco en dónde se encuentra.
    Unha aperta

    Justa

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    1. Pues sí, desde el Atlántico hasta los Pirineos, los paisajes son muy parecidos. Yo tampoco sé donde se encuentra ese pequeño templo.
      Un abrazo

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    2. Pues donde dije digo, digo Diego. Acabo de encontrar ese monumento; es la iglesia de San Jorge, de estilo neoclásico ,construida a modo de Templo romano en 1890 por los Duques de Santo Mauro, en la localidad de Las Fraguas.

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  7. Cuando las nubes ocultan el sol, el paisaje de Cantabria es igual de bello que cuando luce.
    Preciosos los marcapáginas y el vídeo.
    Saludos.
    Lucía.

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  8. Llego tarde , pues mis fines de semana son muy ajetreados , pero me encuentro estas maravillas y ya descanso . Yo no conozco Cantabria, pero en casa sí y les ha encantado todo lo que han visto. Los parajes de estos mps. son maravillosos . Gracias por enseñarnos una parte de ese lugar que realmente debe de ser hermoso.
    Un abrazo.

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  9. Preciosos. Aunque ya se que la opinión de una cantabruca como yo no puede ser objetiva. Hay pocas cosas más agradable que un paseo por la fina arena de La Salvé en estos atardeceres otoñales...kilometros de playa casi desierta en esta época.

    Un saludo
    Chelo

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    1. Cuac Cuac, Chelo.

      Perdona que te lleve la contraria, pero un madrileño como yo no puede dajarlo pasar por alto:

      Más agradable que un paseo por la Salvé es:
      Despues de un paseo por la Salvé, agarrar una mesa, una silla, una docena de sobaos y litro y medio de leche.....¡Ahora ya estoy de acuerdo contigo!

      Alazos. Pato

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    2. Tienes toda la razón del mundo, Pato.

      Aunque si se nos hace tarde y pillamos a la vaca dormida, podemos sustituirlo por unas anchoas y un chupito de orujo lebaniego.

      saludos
      Chelo

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    3. Pato, tus gustos culinarios son de los más variado. Está visto que lo de meter la cabeza en el agua y rebuscar en el fondo no es lo tuyo.
      Las anchoas del cantábrico tampoco tienen desperdicio.
      Un abrazo

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  10. Muy chulas Manuel,esta muy bien la entrada,te llego eso??
    saludos

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  11. De las veces que he pasado las vacaciones en Cantabria siempre he salido muy satisfecho. Me gusta el norte desde el este al oeste, todo.

    Saludos.

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    1. Yo también prefiero el norte. Esos paisajes verdes durante todo el año, me llenan de alegría.
      saludos

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