martes, 29 de octubre de 2013

CONOCER LAS SETAS. Jaume Sañé

 Ahora que estamos en otoño y con las lluvias caídas empiezan a proliferar las setas, no estaría mal consultar algún libro para conocerlas  , como éste, escrito por Jaume Sañé, editado en español por Ediciones Lectio y en catalán por Cossetània Edicions. Para su promoción se editaron estos marcapáginas.








sábado, 26 de octubre de 2013

TARABILLA COMUN. ( y 7 ) Acuarela de Diego Lozano Rollán

   He dejado para el final el marcapáginas del macho de  Tarabilla común,un pajarillo al que le tengo una simpatía y admiración especiales, pues lo veo casi a diario, haciendo gala de una gran confianza y dejándose observar en muchos casos a 3 ó 4 metros de distancia. Con sus pequeños vuelos  acrobáticos alrededor y sus capturas de algún insecto en las cercanías, se te hace el trabajo más ameno.   Su canto no es nada  llamativo, pero su colorido, en la época nupcial, es una preciosidad.
Con esta obra de Diego, doy por finalizada la publicación de esta serie de marcapáginas, que, probablemente, no será la última.             

                            TARABILLA COMUN
                               Saxicola torcuatus

A poca altura sobre su territorio, el bonito macho de Tarabilla Común «danza» arriba y abajo en el aire mientras emite su chirriante canto, o persigue a la hembra en un rápido cortejo nupcial. El canto dura sólo unos pocos segundos cuando la tarabilla se para en uno de sus posaderos de canto, en la cima de un arbusto o en un hilo telegráfico. Mientras canta desde el posadero, agita la cola repetidamente y en los intervalos entre canto y canto a menudo lanza su sonora llamada, un ronco y chirriante «tsac-tsac» o «uiit-tsac-tsac».
La Tarabilla Común, que vive en parejas todo el año, cría con frecuencia en los mismos terrenos que la Tarabilla Norteña, prefiriendo las tierras sin cultivar y pasando a las cultivadas principalmente en invierno, época en la que también se acerca más a las zonas habitadas por el hombre.
En la península Ibérica la población indígena es seguramente sedentaria, criando por todo el país en mayor o menor abundancia según las zonas. Durante la época de migración llega un buen contingente de aves europeas.


Identificación: Ave rechoncha, de cabeza redondeada; en verano macho con cabeza y dorso negros; manchas blancas en el cuello, alas y obispillo; pecho castaño rojizo; más pardusco y apagado en invierno; en verano hembra con partes superiores pardo listadas y sin mancha en el obispillo; más oscura en invierno.
Nidificación: La hembra construye nido en el suelo o cerca de él, principalmente de musgo, hierba y pelo; pone, de marzo a junio, usualmente de 5 a 6 huevos azul claro con finas motas de color pardo rojizo; incubación, sólo por la hembra, de unos 15 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido después de unos 13 días, volando pocos días más tarde; normalmente dos crías.
Alimentación: Principalmente insectos y sus larvas, algunos gusanos y arañas.
Hábitat: Matorrales y campos baldíos.

Fuente : Pajaricos.es











jueves, 24 de octubre de 2013

CHOCHIN . ( 6 ) Acuarela de Diego Lozano Rollán


CHOCHIN
Troglodytes troglodites


Un nervioso trino, que casi provoca sobresalto, y una pequeña bola parda que se desliza entre el ramaje; eso es todo lo que generalmente se conoce del Chochín Común. Poco falta para que sea el más pequeño de nuestros pájaros, pero si los reyezuelos se llevan la palma por su tamaño, el Chochín Común es el más enternecedor con su figura redonda, rematada por una pequeña cola vertical.
Familiar pero poco llamativo, el Chochín Común reserva muchas sorpresas y desilusiones a quien pretende conocerle mejor. Su carácter es profundamente egoísta e incluso pendenciero. En la época de celo, el macho defiende su territorio ardorosamente emitiendo una serie de trinos y de agudos silbidos de una potencia sorprendente para su tamaño. Con una energía feroz construye varios nidos mullidos, que obliga a visitar a todas las hembras de la vecindad. Los machos más hábiles retienen dos o tres hembras; los otros permanecen solitarios.
Se han encontrado guarecidos juntos hasta una docena de chochines: la conservación del calor es imperativa para estas aves y los inviernos muy severos les ocasionan fuertes mortandades entre ellas.


Identificación: Pardo rojizo, con barrado oscuro en alas, cola y flancos. Cola pequeña, a menudo erguida. Canto ruidoso y penetrante. Llamada de alarma ruidosa y estridente. Sexos iguales.
Nidificación: El macho construye varios nidos en forma de bola de musgo, hojas y hierbas, en matas, enredaderas, montones de leña o huecos de paredes; la hembra recubre uno de ellos con plumas y pone a finales de abril, 6 huevos blancos con pequeños puntos pardo-rojizos, cuya incubación dura unos 14 días, sólo por la hembra. Los pollos son alimentados por ambos padres y vuelan después de unos 15 días. Generalmente dos crías.
Alimentación: Pequeños insectos y sus larvas; algunas arañas y pequeñas semillas.
Hábitat: Sotos.

Fuente: Pajaricos.es










martes, 22 de octubre de 2013

CURRUCA CABECINEGRA. ( 5) Acuarela de Diego Lozano Rollán


CURRUCA  CABECINEGRA

La curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) es una especie de ave paseriforme de la familia Sylviidae. Mide unos 13 cm de longitud.
El pico de esta curruca es negro con la base de la mandíbula inferior más clara. Los tarsos y los pies son de color marrón. El iris de los ojos es castaño o pardo y está enmarcado por un anillo orbital de color rojizo o rosa salmón en los adultos, y de un tono más pardo rosado en los jóvenes.
  • Los machos presentan la cabeza negra desde el pico y por debajo de los ojos que va en contraste con el color blanco de la garganta y parte inferior de los carrillos. El lomo es gris tirando a oscuro, de tal forma que la espalda y dorso de las alas pueden describirse con un tono gris pizarra o ceniza oscuro, con un ligerísimo tinte parduzco que podremos comprobar únicamente si sujetamos a esta curruca entre nuestras manos ya que es inapreciable cuando está posado o en vuelo. El pecho y el vientre son de color blanco. Los lados del pecho y los flancos son grises. La cola es muy oscura, prácticamente negra, con rayado gris y destacando mucho el blanco de la pareja exterior de rectrices. Las plumas primarias y secundarias de las alas son pardo negruzcas.
  • Las hembras ostentan un plumaje mucho más apagado o descolorido con respecto del macho. Prácticamente la cabeza posee el mismo color pardo grisáceo que el resto de las partes superiores sin llegar a producir la impresión de encapuchado que presenta el macho. La garganta y el vientre son blancos. Las rectrices exteriores de la cola son más grisáceas pero claritas, casi blancas.
  • Los ejemplares inmaduros o jóvenes, tienen el plumaje más apagado que los adultos, pero los machos se pueden diferenciar por tener la cabeza más oscura, más gris, incluso que la propia hembra adulta y por tanto también que las hembras jóvenes que presentan el píleo parduzco sin diferenciarse del color del resto de las partes superiores
Su hábitat principal son los matorrales mediterráneos espesos, con frecuencia presente en espinos, alcornocales, lentiscos, palmitos, sabinarescarrascales, o pinares, pero siempre con sotobosque. También ocupa jardines y arboledas o grupos de árboles cercanos a viviendas, ya sean decorativos o cultivados. Es común en zonas de zarzales y malezas, huertos, riberas de cursos fluviales, frutales de secano, e incluso zonas del área suburbana. Se mueven entre arbustos y malezas a baja altura donde gustan vivir y husmear, pero también pueden observarse en árboles. Pocas veces se la puede ver volar grandes distancias y más a menudo pasa el tiempo desplazándose entre las ramas bajas de matojos y arbustos, incesante en su atareada vida. Cría en arbustos altos, en terrenos arbolados abiertos con densas espesuras, aunque locamente también lo hace en vegetación que apenas llega a la cintura. Anida en arbustos, generalmente a bastante poca altura.
Es un pájaro esencialmente sedentario, aunque realmente puede decirse que realiza algunos movimientos posnupciales o invernales.
Mundialmente esta curruca se presenta como una especie de distribución circunmediterránea que ocupa permanentemente el norte de África, Canarias y todas las penínsulas así como las grandes islas del Mediterráneo.
En España es nidificante, ocupando de forma continua toda la costa mediterránea y la mitad meridional donde ostenta presencia permanente, pero también se localiza en muchos puntos de la mitadseptentrional, apareciendo de este modo y de forma aislada en la cuenca del río Duero, siendo discontinua en la del Ebro. En Galicia ocupa de forma permanente la costa de Pontevedra, algunas zonas de las costas de La Coruña y cuenca del río Miño. Como nidificante está presente en todas las Comunidades Autónomas españolas excepto Asturias. En cuanto a las islas españolas, ocupan tanto las Islas Baleares como el archipiélago Canario donde está ampliamente distribuida.
Se alimenta fundamentalmente de insectos, sintiendo predilección por orthopteroshemipteros y larvas de lepidopteros, aunque también ingiere arañas, entre otros. Pero además, le gusta a la curruca cabecinegra diferentes tipos de frutas, como pueden ser los higos, las uvas, los distintos frutos silvestres que encuentra en su camino, o por ejemplo las semillas de gramíneas
Difícil es la tarea de describir el canto de un pájaro, pero si no imaginar, intentaremos una posible identificación que debiera ser contrastada con su escucha. La curruca cabecinegra canta habitualmente incluso durante vuelo decidido, presenta una extensa voz áspera aunque agradable que a menudo sostiene en forma de cháchara enojada o interrumpe emitiendo una musical y variable melodía. Cuando la curruca se alarma, emite un acelerado y amenazante tri-tri-tri-tri en tono bajo y ronco. También es habitual escucharles otros sonidos, probablemente de enfado, como puede ser sirsirsirsir o stictictictic.
El color del huevo de la curruca cabecinegra es muy variable, de tal forma que podemos encontrarnos huevos de un tono rosado, o bien de color blanco ligeramente teñidos de verdoso, o también parduscos, etc. Todos tienen pecas, y manchas de coloración en distintos tonos, pardo rojiza, olivácea, gris, beige, amarillenta, violácea, etc. Las dimensiones de estos huevos se aproximan a una media de 17,8 x 13,6 mm. Por lo general cada puesta consiste en unos 3 o 4 huevos.


domingo, 20 de octubre de 2013

JILGUERO . (4) Acuarela de Diego Lozano Rollán

                                  JILGUERO
                             Carduelis carduelis
En un vuelo con cortas ondulaciones, en el que exhibe las manchas vivas, amarillas y blancas de las alas, el bando de jilgueros se abate sobre la alta vegetación de cardos y abrojos, sujetándose a las cabezuelas espinosas mientras aletean. Su pico agudo les permite explorar sin temor estas plantas tan peligrosamente armadas.
Los jilgueros se asocian en bandos y se mezclan con los de pardillos. Es bastante raro verlos en solitario. Este instinto sociable persiste durante el período de nidificación. Se instalan en pequeñas colonias, en los jardines y en los huertos, y se contentan con un pequeño territorio alrededor del nido. Las parejas se forman al final del invierno en los bandos errantes, acariciándose con el pico. Más tarde, el macho ofrecerá ritualmente el alimento a la hembra, antes de que ambos comiencen a construir el nido, en el extremo de una rama sobre el vacío. El nido es una pequeña obra maestra.
La costumbre tradicional de enjaularlo es debida a su llamativo colorido y a su canto: un líquido gorjeo que recuerda al del canario y al que añade variaciones basadas en sus trinos.

Identificación: Dorso pardo; cola blanca y negra; alas en su mayor parte negras con una ancha banda amarilla; rostro rojo, con el resto de la cabeza blanco y negro; sexos iguales.
Nidificación: La hembra construye un cuidado nido de raicillas, hierba y musgo, revestido con lana y pelusa, en general en un árbol o seto; pone, de abril a agosto, en general de 4 a 6 huevos azules claro, ligeramente moteados de pardo; incubación, de 12 a 13 días, sólo por la hembra; ambos padres ceban a los pollos, que vuelan a los 13 ó 14 días; normalmente dos crías, algunas veces tres.
Alimentación: Semillas; frutos de abedul, alisos y otros árboles; algunos insectos, especialmente para cebar a los pollos.

Hábitat: Cultivos.



lunes, 14 de octubre de 2013

GUIA PRACTICA DE LAS AVES POR SU COLOR. Ediciones Tikal


Para no hacer demasiado monótona la publicación de todos los mps que me ha dibujado Diego Lozano, voy a publicar esta entrada, que viene muy bien, sobre los colores de las aves. Os recomiendo, a todos los aficionados al mundo de las aves, que leáis el artículo  que acompaña al marcapáginas; es un poco largo, pero merece la pena. Al final del artículo, aparece el  nombre del autor, de tan magnífico trabajo.



       ¿ POR QUE LAS AVES TIENEN TANTOS COLORES ?


Verdaderamente, las aves presentan una coloración mucho más variada, llamativa y compleja que la que tenemos los mamíferos. Sin embargo, estas diferencias no solo las encontramos si nos comparamos con las aves, sino que también se hacen evidentes si nos comparamos con peces y lagartos. A grandes rasgos, dos elementos clave explicarían estas diferencias tan extendidas. En primer lugar, las diferencias existentes entre los diversos grupos de vertebrados en las capacidades sensoriales implicadas en la visión en color. En segundo lugar, las funciones y usos a los que están asociados los caracteres de coloración de los animales, tanto los que afectan al animal que exhibe estos rasgos, como los que afectan a los animales que los perciben.Respecto a la discriminación de colores, los mamíferos, en comparación con las aves, lagartos y muchos peces, tenemos un sistema de visión en color muy pobre. Quizás los humanos y otros primates tengamos alguna ventaja (relativa) sobre buena parte del resto de mamíferos, ya que nuestra percepción del color depende de un sistema tricromático de visión, basado en tres tipos diferentes de células sensibles al color, los conos. No obstante, la mayoría de mamíferos presentan un sistema dicromático o, directamente, no tienen la capacidad de discriminar colores. En cambio, otros vertebrados presentan un sistema visual basado en cuatro tipos de conos diferentes y potencialmente tetracromático. Este sistema les permite discriminar muchos más colores que nosotros, y hacerlo, normalmente, incluyendo una parte del espectro luminoso que nosotros somos incapaces de percibir, el espectro ultravioleta próximo (los rayos UVA). Así pues, la diferencia es cuantitativa y también cualitativa.
Estas diferencias en la sensibilidad al color no son casuales, en realidad se encuentran estrechamente relacionadas con el pasado evolutivo de cada especie, y con las características luminosas de los ambientes en los que viven actualmente. Muchos mamíferos, por ejemplo, son nocturnos o crepusculares, o provienen de ancestros que lo fueron. En ambientes como estos, en los que la intensidad de la luz es muy baja, la discriminación de colores resulta poco útil. Por el contrario, la evolución ha tendido a seleccionar alternativas a la visión en color, como por ejemplo la visión escotópica, sensible a niveles de iluminación muy bajos, pero ciega al color, o bien ha potenciado otros sistemas sensoriales, como podría se la quimiorrecepción. En cambio, las aves son mayoritariamente diurnas, y la gran intensidad de luz que a menudo encuentran en sus hábitats les permite explotar visualmente todo tipo de recursos, incluso aquellos colores presentes en su propia superficie corporal, que les sirven para identificarse y comunicarse.
Por lo tanto, aves y mamíferos se encontrarán sometidos a regímenes selectivos muy diferentes en relación a las funciones de sus coloraciones. Así, el patrón de coloración de los mamíferos se verá condicionado principalmente por presiones selectivas relacionadas con la selección natural, como la necesidad de evitar depredadores, no teniendo ninguna necesidad de invertir recursos en coloraciones llamativas (que en realidad serían contraproducentes). Por el contrario, muchos rasgos de la coloración de las aves suelen emplearse como señales sociales que transmiten información de algún tipo. Estas señales a menudo están sometidas a fuertes presiones selectivas relacionada con ese motor evolutivo tan particular que es la selección sexual.
Normalmente, las aves emplean características de su patrón de coloración para atraer parejas o repeler competidores. Asimismo, sus coloraciones pueden servirles para discriminar correctamente el sexo de los individuos, su edad e, incluso, para discriminar entre especies próximas, con las cuales un error en la elección de la pareja podría suponer un grave problema desde el punto de vista de la eficacia biológica. Por lo tanto, las aves tienden a presentar patrones de coloración complejos y llamativos, con coloraciones contrastadas entre ellas o con el ambiente e, incluso, con la presencia de coloraciones iridiscentes, que ofrecen una apariencia diferente según el ángulo de incidencia de la luz y el ángulo de visión.
Por último, el hecho de que las aves (¡y los lagartos y muchos peces!) puedan percibir los rayos UVA hace que nos tengamos que plantear si esta diversidad en las coloraciones se hace extensiva, también, en esta parte del espectro. Y el caso es que así es. De hecho, muchas coloraciones complejas y llamativas reflejan o absorben los rayos UVA de manera destacada. Así, lo que para nosotros puede parecer un único color sobre el plumaje de un ave, para éste puede incluir más de un color claramente diferenciado. Además, muchos estudios han demostrado que existen diferencias sexuales, de edad o interespecíficas particularmente en el componente UVA de la luz reflejada por las plumas. Diferencias que, hasta hace muy poco, habían pasado completamente inadvertidas para el ojo humano.
Y una última referencia a tener en cuenta. Mientras que las coloraciones de los mamíferos están producidas casi exclusivamente por una familia de pigmentos, las melaninas, en las plumas de las aves (así como las escamas de los peces y lagartijas) encontramos unos mecanismos de producción del color muy complejos. Plumas y escamas presentan otro tipo de pigmentos además de las melaninas, como las pteridinas y los carotenoides, responsables de muchos rojos y amarillos. Pero al mismo tiempo, producen también colores basados en la dispersión de la luz que causan algunas nanoestructuras, dando lugar a las coloraciones estructurales como los azules, los ultravioletas y las coloraciones iridiscentes. Por lo tanto, las plumas de las aves serán mucho más versátiles a la hora de producir colores que nuestra piel o pelaje.
En resumen, las fuerzas selectivas que suelen actuar sobre el diseño de la coloración de aves, peces y lagartos promueven patrones mucho más llamativos y variables en estos grupos que en los mamíferos. Y, además, la diferencia es todavía mucho mayor de lo que nuestro ojo nos permite detectar porque, para su propio sistema sensorial, aun son más variadas y llamativas.
Por Guillem Pérez i de Lanuza, del Laboratorio de Etología, Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva, Universidad de Valencia.





sábado, 12 de octubre de 2013

REYEZUELO LISTADO. ( 3 ) Acuarela de Diego Lozano Rollán

Esta entrada, de este pajarillo- Estreliña riscada en gallego - tan bonito y pequeño, se la quiero dedicar a Mª. Luisa. 



REYEZUELO  LISTADO
Regulus ignicapillus


Vivarachos y audaces, los reyezuelos son las aves más pequeñas de nuestra fauna. Durante el cortejo nupcial, el macho extiende y levanta su llamativa cresta, a la que deben sus nombres vulgares estas aves. El reclamo es muy parecido en las dos especies y consiste en un corto «chi-chi», de tono más alto que los gritos de un Carbonero Garrapinos o de un agateador; el canto es parecido en los dos reyezuelos, más monótono y fuerte en el Reyezuelo Listado, mientras que en el Reyezuelo Sencillo es agudo y característico: la repetición de una nota doble «siisiisiisiisiisia».
En sus principales áreas de cría se han beneficiado de las repoblaciones de coníferas, aunque su número siempre se reduce notablemente en los inviernos crudos y en algunos excepcionalmente duros casi se han extinguido; sin embargo, logran restablecer los efectivos.

Aunque las dos especies crían en España, el Reyezuelo Listado está bastante extendido, mientras que el Reyezuelo Sencillo únicamente lo hace en algunos núcleos montañosos del centro, macizo Ibérico y Pirineos. Sin embargo, puede vérsele en migración e invernando.



Identificación: Plumaje verdiamarillo, con doble barra alar; cresta del macho anaranjada, más amarillenta en la hembra y ambos bordeadas de negro en la base; el Listado con ceja blanca, lista ocular negra y hombros dorados.
Nidificación: Normalmente en coníferas pero a veces en caducifolias, arbustos o trepadoras, sobre todo el Listado; ambos sexos construyen un complicado nido de telas de araña, musgo y plumas, suspendido por asas; puesta, de abril a junio, de 7 a 10 huevos blancos a ante pálido, moteados de pardo (Sencillo), o mayo junio, de 5 a 12 huevos, rosados con manchas oscuras (Listado); incubación, por la hembra, de unos 15 días; los pollos, alimentados por ambos padres, abandonan el nido a los 18 días; normalmente dos crías.
Alimentación: Mosquitos y otros insectos; arañas.
Hábitat: Bosques.

Fuente : Pajaricos. es




jueves, 10 de octubre de 2013

PUZZLE DE ANADES REALES. ( 2 ) Acuarela de Diego Lozano Rollán

Acuarela de pareja de Anades reales,también conocido como Azulón, realizada por Diego Lozano Rollán. Esta pareja, después de estar unos días por el Guadiana, emigrarán al Tajo, para hacerle compañía a Javier.




                                        

martes, 8 de octubre de 2013

HERRERILLO CAPUCHINO . ( 1 ) Acuarela de Diego Lozano Rollán

Con este marcapáginas, voy a empezar a publicar una serie de marcapáginas pintados a acuarela por  Diego Lozano Rollán, un chaval de 14 años, aficionado a la naturaleza y a la pintura. Podéis ver su obra en este enlace http://diegolr99.blogspot.com.es/ y si estáis interesados en alguna de sus obras os podéis poner en contacto con él a través de su correo electrónico: diegolozano_99@hotmail.com.


HERRERILLO CAPUCHINO

El herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus) es una especie de ave paseriforme de la familia Paridae. Es una especie muy difundida y común en los bosques de coníferas del centro y el norte de Europa y en los bosques de hoja caduca de Francia y de la Península Ibérica. En Gran Bretaña está restringido a los antiguos bosques de pinos de Inverness y Strathspey en Escocia, y rara vez se aleja de sus nidos. Se han visto pocos ejemplares ocasionalmente en Inglaterra. Es residente, y la mayor parte de estas aves no migra.
Es un herrerillo fácilmente reconocible, por su característica cresta, cuya punta tiene forma curvada, y por su canto y plumaje distintivo. Tiene un canto similar al habla, como otros herrerillos, con un canto constante zee, zee, zee.
Anida en huecos de troncos caídos. Esta ave a menudo se alimenta de lo que cae a las raíces de los árboles, y debido a que no se asusta de los otros animales, puede apreciarse con facilidad. En invierno se reúne con los otros herrerillos.
Como otros herrerillos, se alimenta de insectos, incluyendo orugas.
Esta especie tradicionalmente se consideraba dentro del género Parus, pero actualmente se incluye en Lophophanes, considerado por la Unión de Ornitólogos Americanos como un género aparte.





domingo, 6 de octubre de 2013

CANTABRIA. Asociación de Turismo Rural de Cantabria

Marcapáginas editados por la Asociación de Turismo Rural de Cantabria. En realidad son sólo tres marcapáginas que tiene distintos diseños por el anverso y el reverso, por lo que pueden parecer seis marcapáginas distintos. Desconozco si se han editado más; yo sólo tengo estos tres.



Con un paisaje variado y bello y una climatología pocas veces extrema, los cántabros vivimos muy vinculados a la naturaleza y no sólo porque muchos la tengan como medio de vida, sino porque todos la disfrutamos. No se dirá que el turismo interior se inventó aquí en Cantabria, pero sí se puede afirmar que fueron los propios cántabros los primeros que disfrutaron de su tierra y su paisaje. Ya en los años cincuenta, antes de aquella generación del seiscientos, cada domingo de verano las líneas de autobuses y los ferrocarriles que iban a las playas se abarrotaban de gentes que sabían apreciar lo que tenían. 
Y no sólo fueron las playas, fueron también los bosques, la pesca, la caza, los deportes de montaña, la búsqueda de una iglesia románica, el querer descubrir una cueva con pinturas prehistóricas, el gusto por una gastronomía modesta pero sabrosa o, simplemente, esa afición bien económica, sencilla, que es el caminar, no pasear, sino caminar; que se sabe de más de un reinosano que, en un día de ocio, se puso a andar y llegó hasta Santander. 
Vivir en Cantabria, pues debe significar fundirse con el paisaje, exprimirlo y respetarlo y sacarle el jugo en cualquiera de las muchas formas que esto es posible. No es esta tierra para el viajero que busca un rincón donde pasar sus vacaciones dormitando; ésta es tierra para buscar, caminar, preguntar a un paisano dónde comprar unas bonitas albarcas talladas a mano o quién es aquel que dice haber visto al oso por los altos de Sejos; tierra para disfrutarla activamente. 




Cantabria tiene un paisaje bellísimo con mil verdes casi inconcebibles fruto de muchos días de lluvia, días brumosos, grises e incluso desapacibles. Lo uno exige lo otro y ésa es, probablemente, una realidad profunda que tampoco hay que olvidar a la hora de "vivir en Cantabria".
Más de 200 kilómetros de costa con más de 100 playas y una cadena montañosa con cumbres que superan los 2.500 metros de altitud,Cantabria es una tierra para disfrutarla activamente .
Si  nos alejamos de la costa y vamos a la montaña, hay que empezar dejando bien claro que la zona occidental de la provincia tiene mucho más que ofrecer gracias al macizo de los Picos de Europa y a la reserva nacional de Saja. Los Picos de Europa son el reino de la alta montaña, del alpinismo, del parapente, de las excursiones ecuestres y de alguna otra modalidad deportiva como la bicicleta de montaña. Todo ello puede practicarse por cuenta propia o con el apoyo de alguna organización del tipo de las escuelas al aire libre instaladas en la zona de Liébana. Las estribaciones de los Picos de Europa y los montes de Saja son ideales para el senderismo y la búsqueda de ese conocimiento que ofrece el contacto con la naturaleza.


En la reserva de Saja se pueden ver jabalíes, corzos, venados y liebres, además de varias aves como la sorda, la perdiz o la tórtola. El urogallo también habita estos bosques, pero para que no desaparezca es una especie vedada.
Los ríos de Cantabria, casi sin excepción, están poblados de truchas y, algunos, de salmones, aunque en los últimos años algunas epidemias hayan hecho estragos en estas especies. 
La orografía de esta Comunidad Autónoma queda determinada por la cordillera Cantábrica; por ello, y aunque el término hoy ha caído en desuso, durante siglos se denominó a estas tierras, simplemente, La Montaña.

La mayor parte de Cantabria es un conjunto de laderas y colinas que van perdiendo altura a medida que se aproximan al mar. Tan sólo la parte central de la región sobrepasa la línea de cumbres y se extiende hacia el sur en torno al río Ebro, que discurre por entre las estribaciones de la cordillera Cantábrica adentrándose en las tierras meseteñas. El relieve más abrupto y también el que contiene las máximas alturas se encuentra en el macizo oriental de los Picos de Europa, situados en el límite con el Principado de Asturias. Allí, Peña Vieja, con sus 2.613 metros, es la cumbre más alta de Cantabria.
Este panorama de relieve se completa con los valles fluviales, cuyos ríos, a veces en profundos tajos, cortan perpendicularmente la cordillera Cantábrica para abrirse paso hacia el mar. De oeste a este, los principales ríos de Cantabria son: Deva, Nansa, Saja, Besaya, Pas, Miera, Asón y Agüera. A éstos debe añadirse el Ebro, cuyos primeros kilómetros de su largo recorrido discurren por tierras cántabras, dede su nacimiento en Fontibre, muy cerca de Reinosa. En tierras de Cantabria el río Ebro queda retenido mediante la presa de Arroyo, dando lugar a un embalse que ocupa una superficie de 60 kilómetros cuadrados y que se reparte entre el territorio de Cantabria (el 70%) y el de Burgos (el 30% ).


La costa resulta particularmente variada al ofrecer tres tipos de formaciones geomorfológicas que se alternan a lo largo de todo el litoral: los acantilados, los estuarios y bahías y las playas. Las formaciones más espectaculares de acantilados se encuentran en Santoña, en Oriñón y en torno a las rías de Tinamayor y Tinamenor.
El estuario es la forma natural en que desembocan los ríos cántabros al mar. Algunos ven ampliadas sus desembocaduras en extensas bahías, como las de Santander y Santoña y, en menor medida, en la de San Vicente de la Barquera.
El Litoral cántabro tiene más de 100 playas de muy diferentes tamaños, que van desde los 5 kilómetros de la playa de La Salvé en Laredo, hasta las escasas decenas de metros de algunas pequeñas calas. En todas ellas predominan las arenas finas que en algunas ocasiones, como en Oyambre, declarado Parque Nacional y, sobre todo, en Liencres, dan lugar a sistemas de dunas en mayor o menor grado de regresión.
La mayor parte de las tierras de Cantabria están bajo la influencia de un clima oceánico o atlántico, cuyas dos principales características son la de disponer de un régimen de temperaturas suaves y templadas, con una limitada oscilación térmica, y la abundancia de lluvias repartidas a lo largo de todo el año, con máximos en invierno. De este modo, en Santander la temperatura media del mes más frío (febrero) está en torno a los 9 grados centígrados; la temperatura media del mes más cálido (agosto) se suele aproximar a los 20 grados centígrados y las precipitaciones totales anuales superan los 1.100 mm.
Partiendo de estos datos, que con ligeras variaciones podrían aplicarse a toda la franja litoral, cabe señalar que, a medida que se avanza hacia el interior, las temperaturas resultan más contrastadas, con inviernos algo más fríos y veranos ligeramente más calurosos. Al alejarse de la costa también aumenta la pluviosidad, salvo en la zona de Liébana, en torno a Potes, donde se produce un microclima de montaña con tan sólo 700 mm de precipitaciones anuales.

A todo esto debe añadirse que en las zonas más altas los inviernos son largos y las nevadas frecuentes, con lo que es posible hablar de áreas cuyos rasgos climáticos se aproximan mucho a los denominados climas de montaña.
El clima húmedo y templado de las tierras de Cantabria favorece la existencia de una abundante vegetación arbórea y de praderías naturales que son, sin duda, las formas más características de la flora de la región. Las especies de árboles más frecuentes son las propias del bosque atlántico caducifolio: robles, hayas, castaños, tilos, olmos, fresnos, avellanos o arces. Este tipo de vegetación se degrada a medida que aumenta la altitud, transformándose en matorral o en monte bajo.
Las praderías naturales tienen una distribución irregular pues, aunque es cierto que predominan en el área costera, también se encuentran a lo largo de todos los valles, e incluso en las zonas altas de la cordillera, en los llamados pastos de altura o pastos de puerto. A estas formas de vegetación autóctona deben añadirse dos especies de repoblación, el eucalipto y el pino, que, sin negar su valor económico, han desplazado en muchas zonas a la vegetación propia de la región, deteriorando el equilibrio ecológico y, desde luego, eliminando biotopos propios de muchas especies animales e incluso de vegetación de sotobosque.

Los textos están sacados de la página web: www.at.unican.es/- rafa/naturaleza.htm y en ningún caso mi intención ha sido el apropiarme de ellos, sino sólo el que sirvan para promocionar el turismo de naturaleza en esta bella región española.


  
 
   Cantabria, Cuando las nubes oculten el sol






miércoles, 2 de octubre de 2013

CATARATAS DE IGUAZU. Aerolíneas Argentinas

Y como en la entrada anterior aparecían varios países suramericanos, voy a seguir en Suramérica, publicando un marcapáginas editado por Aerolíneas Argentinas y que representa uno de los fenómenos y espectáculos naturales más impresionantes y maravillosos del mundo, como son las Cataratas del Iguazú, localizadas en la frontera que forma este río entre Argentina y Brasil.


Las cataratas del Iguazú (en portugués: cataratas do Iguaçu) se localizan sobre el río Iguazú, en el límite entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná. Están totalmente insertadas en áreas protegidas; el sector de la Argentina se encuentra dentro del parque nacional Iguazú, mientras que la porción del Brasil se encuentra en el parque nacional do Iguaçu. Cerca de ellas se encuentra la frontera entre Paraguay y Argentina, a sólo 13,8 km en línea recta. Fueron elegidas como una de las «Siete maravillas naturales del mundo».
Estas cataratas están formadas por 275 saltos, 80 % están del lado argentino. Un espectáculo aparte es su salto de mayor caudal y, con 80 m, también el más alto: la garganta del Diablo, el cual se puede disfrutar en toda su majestuosidad desde solo 50 m, recorriendo las pasarelas que parten desde Puerto Canoas, al que se llega utilizando el servicio de trenes ecológicos. Por este salto pasa la frontera entre ambos países. Se pueden realizar paseos en lancha bajo los saltos y caminatas por senderos apreciando algunos animales de la selva semitropical perteneciente al distrito fitogeográfico de las Selvas Mixtas de la provincia fitogeográfica Paranaense.
El nombre Iguazú proviene de dos palabras: la palabra guaraní y (que se lee [ɨ]) como vocal cerrada central no redondeada) y la palabra «guasú», que en lengua guaraní quieren decir 'agua' y 'grande', respectivamente. En portugués son llamadas cataratas do Iguaçu.
Las cataratas del Iguazú se hallan dispuestas en una forma que parece una gran "J" inversa. En la margen derecha (norte) se encuentra el territorio brasileño, el cual posee poco más de un 20 % de los saltos de dichas cataratas; y del lado izquierdo (sur) se hallan los saltos argentinos, los cuales conforman casi un 80 % de las cataratas. Para conocer completamente y apreciar del todo estas cataratas, la recomendación es visitar tanto el lado argentino como el brasileño, porque de un lado se aprecia panorámicamente el otro, y viceversa. Surge de esta distribución el dicho que “desde Brasil se ven las cataratas, y desde Argentina se viven”: desde Brasil se tiene una panorámica impactante de la mayoría de los saltos, los cuales pueden ser recorridos en vividamente del lado argentino. En efecto, del lado argentino el vistante se mueve entre los saltos, no sólo en las pasarelas que permiten casi tocar el agua, sino también en los paseos en lancha, que permiten ir hasta al lado de las impactantes caídas de agua, e incluso acercarse a la Garganta del Diablo, si se parte en lancha desde territorio argentino.
El 11 de noviembre de 2011, las cataratas del Iguazú fueron elegidas provisionalmente como una de las «Siete maravillas naturales del mundo». El 22 de febrero de 2012 la fundación New7Wonder finalmente confirmó que estas cataratas son oficialmente una de las «Siete maravillas naturales del mundo».
Más de mil millones de personas en todo el mundo votaron para elegir a las Siete Maravillas. Lo hicieron por Internet por mensaje de texto. “Estas maravillas sobreviven a todas las maravillas que existen y podrán existir porque son maravillas de la naturaleza”, sostuvo el embajador brasileño Enio Cordeiro.
Para llegar a estar entre las siete maravillas, las Cataratas tuvieron que dejar atrás a 440 atractivos de 220 países.
«Nuestra visión de Iguazú como una de las 7 maravillas de la naturaleza es la promoción de las Cataratas a través de una forma de turismo que hace un impacto mínimo sobre el medio ambiente, al tiempo que ayuda a crear empleos de calidad para la población local», dijo Bernard Weber, quien agradeció a los votantes, a los Comités Oficiales de Apoyo, y a los gobiernos de Argentina y Brasil por su compromiso con el éxito de la campaña.
El pasar a ser una de las siete maravillas naturales del mundo redundó, sólo en el primer año, en un aumento en el volumen de turismo en aproximadamente 300 000 personas.