viernes, 9 de mayo de 2014

MENJA´NS A LA PRIMAVERA . Barcanova Editorial ( II )


Lactuca sativa

Lactuca sativa, la lechuga, propia de las regiones semi-templadas, que se cultiva con fines alimentarios. Debido a las muchas variedades que existen, y a su cultivo cada vez mayor en invernaderos, se puede consumir durante todo el año. Normalmente se toma cruda, como ingrediente de ensaladas y otros platos, pero ciertas variedades, sobre todo las de origen chino, poseen una textura más robusta y por ello se emplean cocidas.
El nombre genérico Lactuca procede del latín lac, -tis (leche). Tal etimología refiere al líquido lechoso (o sea, de apariencia "láctea") que es la savia que exudan los tallos de esta planta al ser cortados. El adjetivo específico sativa hace referencia a su carácter de especie cultivada.
Planta con raíz pivotante y ramificada de unos 25 cm. El crecimiento se desarrolla en roseta; las hojas se disponen alrededor de un tallo central, corto y cilíndrico que gradualmente se va alargando para producir las inflorescencias, formadas por capítulos de color amarillo (parecidos al diente de león) reunidos en corimbos. Según las variedades los bordes de las hojas pueden ser lisos, ondulados o aserrados.
Las semillas están provistas de un vilano plumoso.
Entre las variedades de lechuga se destacan:
1.   Beluga: de cogollos apretados y densos, semejantes a la col; carece casi por completo de sabor, pero goza de amplio uso por su crujiente textura y la facilidad para cortarla finamente. Es la variedad más habitual en las regiones donde no se da naturalmente la lechuga, puesto que puede cultivarse en tanques hidropónicos;
2.   Romana: de cogollo largo, con hojas aproximadamente lanceoladas, menos gruesas que las iceberg pero gruesas y crujientes. Se la conoce en España como oreja de mulo;
3.   Francesa: de cogollo redondo, hojas finas y textura mantecosa; tiene un sabor delicado pero intenso. Se la conoce también como Boston;
4.   Batavia: similar a la francesa, de cogollo suelto, hojas rizadas y textura mantecosa

La lechuga soporta peor las temperaturas elevadas que las bajas. Como temperatura máxima tendría los 30 °C y como mínima puede soportar hasta –6 °C. No es bueno que la temperatura del suelo baje de 6-8 °C. Exige que haya diferencia de temperaturas entre el día y la noche.
Cuando soporta temperaturas bajas durante algún tiempo, sus hojas toman una coloración rojiza, que se puede confundir con alguna carencia.
La humedad relativa conveniente es del 60 al 80%, aunque en determinados momentos agradece menos del 60%. El principal problema que presenta en invernadero es el exceso de humedad ambiental, por lo que se recomienda cultivarla en el exterior, siempre que las condiciones climatológicas lo permitan.
Prefiere suelos ligeros, arenoso-limosos y con buen drenaje. El pH óptimo se sitúa entre 6,7 y 7,4. Vegeta bien en suelos humíferos, pero si son excesivamente ácidos será necesario encalar.
En ningún caso admite la sequía, aunque es conveniente que la costra del suelo esté seca para evitar en todo lo posible la aparición de podredumbres de cuello.
Los mejores sistemas de riego son por goteo (cuando se cultiva en invernadero) y las cintas de exudación (cuando el cultivo se realiza en el exterior). Existen también otros sistemas, como el riego por gravedad y por aspersión, pero están en recesión.
Esta planta es muy exigente en potasio y al consumir más potasio va a absorber más magnesio, por lo que es necesario equilibrar esta posible carencia al abonar el cultivo. También es muy exigente en molibdeno durante la primera etapa del desarrollo.
La lechuga tiene muy poco valor nutritivo, con un alto contenido de agua (90-95%). Es rica en antioxidantes, como la vitaminas A, C, E, B1, B2, B3, B9 y K; minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro.
Las lechugas han sido y son utilizadas en infusión como un ansiolítico moderado que facilita el dormir. Sin embargo en la remota Antigüedad — especialmente en Egipto — se rendía culto a las deidades consideradas patrocinadoras de la libido ofrendándoles plantas de lechuga. Este culto parecía paradójico hasta que en el 2006 se descubrió que una dosis moderada de losalcaloides presentes en la lechuga tiene efectos ligeramente afrodisíacos, mientras que una elevada actúa a la inversa, como ansiolítico.
En aquellos países en que la higiene de las aguas de regadío es deficiente, o incluso se riega los cultivos con aguas servidas, la lechuga representa una importante fuente de infección de enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, el cólera y salmonelosis, por lo que es muy recomendable consumirlas bien lavadas con agua potable y desinfectadas con una solución microbicida.








12 comentarios:

  1. Muy original el marcapáginas. Pero oye no me sienta nada bien la lechuga. Prefiero escarola. ;-) Buen fin de semana..

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    1. Hay muchas personas que no la toleran.
      Saludos

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  2. Aunque no me gustasen las frutas y las verduras,tal como las presentan los de Barcanova ,están de lo más apetecible.
    La in formación, como siempre detallada y complementada.
    Ah, los marcapáginas! Inagotable fuente del saber.
    Un abrazo.

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    1. Sería el colmo; tener una huerta y que no te gustasen las frutas y verduras.
      Un abrazo

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    2. Ya ,ya,pero las cerezas estamos esperando a que vengan las del Jerte,que las de mi cerezo tardarán todavía un mes y las verduras m-as o menos, que esto no es el Sur.
      Un abrazo.

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  3. Al contrario que a Ana, a mí la lechuga me sienta de maravilla ¡Mira que no llevo comido yo lechugas desde que era pequeña!
    La información estupenda, como acostumbras.
    Un abrazo

    Justa

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    1. Pues una costumbre muy sana, si la toleras bien.
      Un abrazo

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  4. Como sigas así vas a cocinar una menestra.

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    1. Las verduras me gustan mucho, pero yo de cocina, nada de nada.
      Saludos

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  5. Hay que darle a todo. Me pasa como a Ana, que prefiero la escarola, sobre todo, por ese saborcillo amargo que tiene.
    A pesar del peligro que tienen, soy mas de las legumbres que de verduras.

    Saludos

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  6. En el comer todo es cuestión de gustos.
    Saludos

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  7. Como bien dices, en el comer es cuestión de gustos. Yo refiero la romana o romanilla como la nombramos por aquí.
    Saludos.
    Lucía

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